- Oye, se supone que tenemos que ir al edificio C. -le repetía una y otra vez a mi amiga, pero ella seguía caminando derecho, sin responder. Dejé de caminar y le sujeté por la manga del uniforme, pero tiró muy fuerte de su brazo y se soltó.- Rose, esto es importante. Nos echarán si no vamos a clases ahora.
- ¿Y qué? Te vendrás conmigo, después de todo somos amigas, ¿no? - me contestó con una vos muy agresiva y lo cual era muy raro en ella. Me detuve de nuevo, pero Rose siguió caminando, dejándome un poquito más atrás, sola en los largos pasillos de la academia de West Houston, mi hogar. - No te esperaré si no te vienes ahora conmigo. - Gritó sin ni siquiera mirar hacia atrás y entonces me senté en el suelo como un pequeño niño que se rehusa a moverse.-
- ¡NO!¡Volvamos a clases! - Le grité de vuelta, pero ella no reaccionó y pronto desapareció entre las sombras y mire hacia el frente y supe que Rose ya no volvería a buscarme como ella dijo.-
Miré a mi alrededor, observando cada detalle del medieval pasillo del campus que anteriormente fue un castillo o quizás algo aún más grande. El silencio era lo único que mis oídos podían captar o bien dicho, no captaban y solo mi presencia era lo único que persibía. Dí un bufido y luego me levanté-
- Rose, ¿Dónde estás? - grité, pero nu hubo respuestas. Fruncí el sueño y empeze a caminar. -
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